Quiero que leas lentamente estas palabras y hagas el intento de no profundizar tanto con tu menta lo que aquí estas viendo sino más bien percibir como se siente tu cuerpo cuando lo haces.
Esta máxima, regla o principio fue una de las que mas me costó comprender verdaderamente.
Pues viniendo de una cultura occidental donde todo lo hemos aprendido a través del intelecto es un trabajo muy arduo poder soltar a la mente y rendirte ante la idea de que hay tantas cosas que no podemos comprender realmente a través de ella.
Nos aferramos a querer razonarlo todo, explicarlo. Pensar que la lógica humana puede con el gran misterio que nos rodea… pero no es así.
Y cuanto antes digieras esta idea en todo tu ser más plenitud sentiras.
Hay conocimientos y experiencias ante las cuales la mente debe rendirse y debe darle lugar al corazón, a la certeza del cuerpo. De sentir que algo es verdad.
Sentir una verdad tan fuerte y precisa aunque no tengas palabras para explicarla. Pues en este nivel las palabras o constructos mentales no son necesarios, cuando uno realmente comprende, en experiencia, en cuerpo y espíritu no necesita dar explicaciones o defender una idea.
No hay nada que defender, no hay nada que demostrar. Solo hay entendimiento verdadero y eso se ve reflejado en el caminar de una persona, en como se expresa, en todo lo que hace.
Cuando uno entiende algo verdaderamente la información se graba en sus células y este saber atraviesa todas las areas de su vida.
Por ej si alguien realmente comprende que esta existencia en la tierra es un milagro y que cada forma de vida es sagrada es inevitable que camine por la vida viendo con respeto, compasión y amor a toda persona, animal y planta que se le cruce en su camino.
Se llega a la realización de una verdad >
Se forma un ACUERDO profundo >
Se vive de otra manera
Por eso cuando decimos entender algo pero seguimos cayendo y fallando ante lo mismo esto implica que nuestro entendimiento no es verdaderamente profundo, esta solo en el nivel de las ideas, de la mente.
Una compresión verdadera se vive en cuerpo, mente y alma. Y no hay marcha atrás de ella.
Por más que se pueda seguir cayendo o “equivocando” el cambio de consciencia esta hecho y la experiencia se vive desde otro lugar, otra forma.
Salirse de la mente para entrar al entendimiento del corazón podría ser una tarea de toda una vida. Yo sigo en ese proceso.
Pero desde el medio camino te digo que vale totalmente la pena o el dolor el poder finalmente tener certezas sólidas e indestructibles acerca de quienes somos, como queremos relacionarnos con lo que nos rodea y que es lo que queremos construir en es vida.
La dicha, el goce, la paz y el amor no vienen de la mente. Eso seguro es fácil de entener.
Abre tu corazón, entregate a sentir y descubriras toda una dimensión desconocida que antes no te permitías experimentar por estar intelectualizando o mentalizando todo.
Y no hablo en absoluto de ser esclavo de nuestros impulsos o emociones, hablo de un nivel de inteligencia superior, afinado y verdadero. Sin estar condicionado por lo que le han enseñado a nuestra mente desde afuera.
Si aún así, no le encuentras sentido o sigues atorado y enrollado en la mente te invito a leer de nuevo este texto o simplemente continuar caminando con tu mente por delante si te gusta esa falsa sensación de control que esto provoca.
Abrazo.